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domingo, 22 de febrero de 2009

Powerslave 16 - Magios 4




En cuanto empezó la escaramuza cuerpo a cuerpo, ambas facciones corrieron hacia el patio central de la fábrica de profilácticos Season Condoms. La Brigada Antidisturbios Internacional estaba preparada para enfrentarse con los furiosos trabajadores de la industria de los preservativos, el sindicato Powerslave, dispuestos a cualquier cosa con tal de recibir un aumento de sueldo, ya que la miseria que les pagaban no alcanzaba ni para comprar los condones que ellos mismos fabricaban. Y en cuanto pisaron el árido suelo de tierra del patio, en esa soleada tarde, se encontraron frente a frente. Los cuchillos centelleaban, y en un momento, un sujeto dio un paso hacia adelante... y el patio se transformó en una carnicería...

Ambas facciones se trenzaron en una encarnizada lucha en sólo un abrir y cerrar de ojos. El activista Seven se lanzó sobre un policía y le introdujo el cuchillo por entre sus costillas, perforándole el pulmón derecho. El uniformado cayó al suelo, escupiendo abundante sangre espumosa, mientras sus compañeros seguían luchando. No podían permitirse ayudarlo, no si querían volver a casa y ver a sus esposas y a sus hijos... En ese momento, el Teniente Bahamut de la GSG9 alemana pensó en su familia. ¿Qué estaría haciendo su esposa ahora? ¿Y si... y si se estaba acostando con alguien? Sintió un cuchillo helado cortándole la piel... Y no es una metáfora berreta, es en sentido literal, ya que en un rápido movimiento, el indignado manifestante Drew había deslizado su navaja por su cuello y le abrió la yugular. Un chorrito de sangre, cual flamante halcón blanco que brota de un pene erecto al finalizar el acto sexual, salió disparado de la herida. Muy mareado, Bahamut cayó al suelo, creando un pequeño lago hemático, produciendo barro rojo en esa tarde seca de otoño... Y desde el suelo, mientras su vida desfilaba ante sus nublados ojos, pudo ver como achuraban a sus otros compañeros... Y cesó de respirar.

El Sindicato de los Trabajadores de la Industria de Profilácticos, también conocida como Powerslave, había triunfado. Pero era sólo el comienzo de una larga guerra... larga y dura, como el pene que le estaban insertando a las esposas de los integrantes de la Brigada Antidisturbios Internacional mientras combatían a unos energúmenos que, nada más y nada menos, pretendían plantar una bomba en la fábrica de preservativos.

-Andando - dijo el encapuchado Diablito, mientras introducía un cargador lleno en su rifle, y echó un vistazo a la foto de su hija, que llevaba guardada en el bolsillo. "Perdóname", pensó, "hago esto sólo para que puedas tener una vida digna".

El equipo tenía dos opciones: detonar la sala de control de calidad o volar por los aires los cargamentos del sector de empaque, y la policía lo sabía.

En el primer ataque de esta ola sangrienta, optó por dirigirse al sector de empaque. Tres de ellos fueron por el túnel subterráneo, los dos restantes atravesarían el patio central hasta llegar a su destino. Al bajar las escaleras, Musaraña, acompañado por Drew y Sentimiento Rojo, echó un vistazo a sus amigos Diablito y Seven... tal vez sería la última vez que los vería.

Mientras transitaban furtivamente el túnel subterráneo, Musaraña pensó en todos los momentos que había compartido con sus amigos en esa fábrica... nunca se imaginó que irrumpiría ahí a mano armada, aunque más de una vez había deseado encañonar a su jefe, ese gordo bastardo que se fumaba la plata de los sueldos, ese hijo de puta que mientras ellos trabajaban como esclavos, se iba de vacaciones a Europa... De repente, se detuvieron y se separaron. Habían oido un paso unos metros más adelante, justo donde terminaba ese pasillo y a la derecha comenzaba una escalera. Listos para disparar, se agacharon, apuntando hacia el final ciego del corredor. Silencio.
Tuc, tuc tuc tuc... un cuerpo cilíndrico se acercaba rebotando hacia ellos. ¡Maldición, una granada de magnesio! Drew nunca había sentido sus efectos, pero sabía que no eran nada agradables... no era nada bueno. Un brillo insoportable invadió sus ojos, y saltó hacia la izquierda. No lograba ver nada... su vista estaba nublada con una blancura etérea, y sólo lograba oír un molestísimo pitido constante, similar a la voz de su compañero de trabajo Zohan, que no se había atrevido a formar parte de la incursión. Se preguntó si estaba en el cielo, si ya había muerto. Nunca había creido en eso, pero parecía que los imbéciles que repartían panfletos y molestaban los domingos a las 8 de la mañana golpeando la puerta tenían razón... ¿Iría al infierno? ¿Habría allí diablitas cogibles? Al golpearse la cabeza contra una columna se dio cuenta de que aún estaba vivo. Cayó al suelo, y su arma se desprendió de su su mano. Lentamente, las luces que obnubilaban sus ojos comenzaron a despejarse... y las diablitas cogibles se transformaron en un sonriente policía con un enorme rifle de asalto que le apuntaba entre sus ojos. Listo para recibir el disparo, le devolvió la sonrisa al cana, contento porque pronto se encontraría con las diablitas cogibles. Pero detrás del rati, Musaraña salió de su escondite, detrás de un nauseabundo contenedor de basura colapsado. Un potente disparo. El túnel se iluminó. Una chispa saltó del casco del policía. La protección de su cabeza cayó al suelo, simplemente porque no tenía nada que proteger. El cadáver cayó encima de Drew, y las diablitas cogibles habían desaparecido.

-Conchatumadre - dijo Drew, al comprobar que toda su ropa estaba cubierta de flan rosa con salsa de frambuesa.

-Y bueno, ¿qué preferías, que dejara que te matara? - repuso Musaraña, y le tendió una mano para ayudarlo a levantarse. Cuando Drew se incorporó, un trozo de encéfalo que había quedado adherido a su chaleco antibalas cayó al charco de sangre que se formaba en el suelo junto al finado policía, y les salpicó el pantalón a los dos obreros.

-¿Y Sentimiento Rojo? - preguntó Drew.

-Siento decírtelo, pero no lo logró - respondió su compañero, y señaló detrás de un barril. El cuerpo inerte de Sentimiento yacía apoyado contra la pared. Un disparo del cobani le había arrancado el maxilar inferior.

-No, no... - dijo Drew, furioso, y le dio un pisotón al cuerpo del asesino azul, salpicando de sangre la pared-. ¡Tenía esposa y dos hijos!

-Vámonos, o van a masacrar a nuestros otros dos amigos - dijo Musaraña, y continuaron su camino. A Drew le sirvió de consuelo pensar en que su amigo tal vez había muerto creyendo que se encontraría con las diablitas cogibles.

Llegaron al sector de empaque. No había nadie.

-Despejado, pueden pasar - Musaraña dio la señal de radio para que los otros muchachos entraran al objetivo.

En un abrir y cerrar de ojos, mientras Seven lo cubría con su rifle de francotirador, Diablito adhirió la bomba a un invaluable cargamento de preservativos texturados de exquisita calidad, cada uno en una cajita de oro puro. Los obreros tomaron sus posiciones, a la espera de que los efectivos policiales irrumpieran en el sector, dispuestos a sacrificar sus vidas con tal de proteger la valiosa colección de profilácticos, única en el mundo.

Hubo unos golpes secos en el túnel del fondo... Diablito apuntó hacia ahí y esperó a que aparecieran los azules. Segundos después, uno de ellos se asomó. El obrero tiró del gatillo, y una estentórea ráfaga de su rifle AK 47 perforó el chaleco de su contrincante, para luego penetrar su corazón, cortando la arteria aorta y enviándolo al más allá. Uno menos.

Siguieron esperando, mientras la bomba emitía sus pitidos cada vez con más frecuencia. De repente, un cilindro rodó hacia ellos.

-¡Cúbranse! - llegó a gritar Musaraña. Ya sabían como se sentía.

Otra vez esa luz insoportable... y sintió un dolor agudo en la pierna. Cayó al suelo e intentó cubrirse. Tenía su arma en la mano, pero temía disparar, podría balear a sus compañeros. La luz dejó de cegarlo, y vio la horrible herida de su pierna. Tenía un agujero, y su tibia sobresalía ensangrentada. No podía moverse. A sus pies, una escalera descendía hasta el cargamento... y la bomba estaba ahí, pegada a una caja, con su titilante LED rojo. Y había un azul agachado a su lado, cortando cablecitos... Rápidamente, Musaraña tomó su rifle suizo y lo baleó, pintando de rojo la caja. Pero había un villano ahí lejos, en el tunel, apuntándole... y en cuanto lo vio, ya lo había matado. Musaraña cayó muerto por las escaleras, desparramando flan por los escalones.

-¡Oh, mierda, maldita sea! - vociferó Drew, al ver el sistema nervioso central de su amigo pintando de color rojo pasión los escalones - Si esa vieja de mierda no nos hubiera puesto en el mismo curso cuando empezamos la secundaria, no estaríamos en esta situación.

Seven tenía la mira encima de la titilante lucecita del C4, dispuesto a liquidar a cualquier aguafiestas que intentara desactivarla. Y fue entonces cuando en su mira vio un cilindro rebotando junto al C4... Pero no era una flashbang. La granada dejó de rebotar y comenzó a emanar un denso humo gris, que se transformó en una nube. Seven se dio cuenta de que no veía nada, entonces se escondió detrás de unos sacos de cemento.

-Aguanten, no los vayan a buscar, boludo... - dijo Diablito, y justo después se oyó el aterrador trueno del AWP de un miembro del Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional de Francia... y la cabeza de Diablito reventó como un globo lleno de mermelada.

-Maldición, Seven, aguantá - dijo desde su escondite Drew por la radio berreta que habían comprado en "El Mundo del Juguete"... sus sueldos no les alcanzaban para comprarse unos comunicadores de calidad.

Silencio, mucho silencio. Y de repente, escuchó el ruido de un policía desatornillando la tapa del C4. ¡Rayos y centellas! Rápidamente, Drew tomó su granada de fragmentación, se asomó, le quitó el seguro y la aventó con todas sus fuerzas al maldito hijo de perra que intentaba desarmarla... Drew se cubrió, y acto seguido, el cadáver del cana voló por los aires. Una lluvia de gotas rojas cayó en su escondite detrás de la pared de cemento, y en el medio del chaparrón, cayó el rifle de francotirador del enemigo, y su mano todavía estaba empuñándolo.

Drew se impresionó un poco, pero volvió a tomar su rifle automático y se incorporó. A la bomba debían quedarle unos quince segundos.

-El humo ya se dispersó, tengo la bomba en mi mira... - dijo Seven por el comunicador infantil- Andate, boludo.

Drew giró hacia su izquierda y un azul venía corriendo hacia él... disparando con su M4A1 con silenciador. Un disparo le dio en el dedo y cayó al suelo luego de dar varias vueltas en el aire. Pero el índice de su mano derecha estaba conectado al cuerpo todavía, así que presionó el gatillo y vació el cargador. Una a una las balas penetraron en el cuerpo del enemigo y trazaron dibujos rojos en la pared.

El dedo de Drew sangraba intensamente, pero corrió por el túnel donde habían venido.

Seven había quedado solo contra el último de los villanos... cuando una granada amarillita rodó hacia él. Oyó una explosión y cayó al suelo, ciego. Al caer, aplastó el comunicador verde y rosa. Estaba solo, tenía que liquidar al último... Y no veía nada. Fueron unos segundos que se hicieron eternos... Pero finalmente, recuperó los sentidos. Tomó su rifle de francotirador y corrió por el pasillo hasta que pudo ver el preciado cargamento... El enemigo había abierto la tapita del artefacto explosivo, y estaba a punto de cortar el cablecillo rojo con una tijera amarilla... Pero entonces, rápidamente, Seven se apartó el flequillo de sus ojos, puso el derecho en la mira telescópica... Y con una precisión impresionante, le voló la cabeza al desactivador de bombas, embadurnando el C4 con su cerebro. Y bueno, no tenía gracia correr, ya estaba a punto de explotar. Ti ti ti ti ti ti ti... Y explotó.

El cuerpo del efectivo policial voló por los aires en una ascensión recta, mientras el cargamento de condones volaba por los aires incendiándose. El policía giraba sobre sí mismo en el aire, hasta que sus miembros inferiores se desprendieron, y todas las tripas y sus órganos bajos comenzaron a llover.

La onda expansiva alcanzó a Seven, pero no lo mató. Por unos momentos creyó que se había salvado, pero el empujón lo hizo caerse... cayó encima de un hacha que había en el suelo y se decapitó.

La incursión fue un éxito. Salieron en el diario como los "terroristas sedientos de sangre", cuando lo único que querían era una vida digna para sus hijos. Drew volvió a su casa y cenó tranquilo, se cogió a su esposa y se fue a dormir.

A la mañana siguiente había un francotirador al lado de su cama apuntándole... SPAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAUUUUUUNNNNNNNNNNNN

Y Drew se despertó. Había sido sólo un sueño... después de ese cerrado contra Magios, en el que su equipo Powerslave les ganó 16-4 en Season.

POWERSLAVE 16 MAGIOS 4

EQUIPO POWERSLAVE:
DREW
MUSARAÑA
SEVEN
DIABLITO
SENTIMIENTO ROJO